Yeidckol Polevnsky perdió la brújula de Morena: Alejandro Rojas Díaz Durán

Yeidckol Polevnsky perdió la brújula de Morena: Alejandro Rojas Díaz Durán

A todos los camaradas de Morena y ciudadanos que votaron por nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador:

Yeidckol Polevnsky, en su soberbia infinita, ya perdió la brújula y está llevando a Morena a una crisis innecesaria. Es una dama que respeto muchísimo y la admiro como una mujer que ha sabido enfrentar con éxito difíciles situaciones en todo sentido. Le reitero mis respetos.

Sin embargo, hoy está obnibulada de la razón y guiada por sus intereses personales, emociones y fobias inexplicables. Pero parafraseando a Sócrates: Soy amigo de mis amigos, pero soy más amigo de la verdad.

Y la verdad sea dicha: Yeidckol se ha convertido en una dirigente ofensiva y grosera; que desprecia y denigra –con sus despectivas expresiones– a millones de mexicanos y morenistas, llamándolos sabandijas y chapulines, tan sólo porque algunos quieren participar en Morena, cuando fueron invitados durante la campaña presidencial a sumarse a nuestro movimiento transformador por el mismísimo Andrés Manuel López Obrador, haciendo posible el tsunami popular que lo llevó a la Presidencia de la república.

¿Qué le pasa? No podemos permitirlo.

Lo más grave es que está a punto de que Morena desvíe el rumbo de su misión fundacional: la transformación pacífica y democrática del país. Como decía San Agustín: La soberbia no es grandeza, es hinchazón. Y lo que está hinchado parece grande, pero no es sano. Ya se perdió. Hay que rescatar a Morena de la camarilla que comanda antes de que sea tarde.

No preside el partido para todos. Gobierna a favor de una facción que daña la esencia de Morena. Ha venido sembrado inconformidades y discordias en todo el país, y las bases y los dirigentes, en su mayoría, están indignados, molestos, excluidos y sobajados.

Nuestra secretaria general, en funciones de presidenta, dejó de ser un factor de conciliación, de unidad, de tolerancia, de armonía y de respeto entre todos nosotros. No ha respetado el derecho a la pluralidad, la libertad de expresión y a las opiniones divergentes, tal como los garantiza nuestra Constitución y que se encuentran protegidas en el artículo 9, en el capítulo sobre los Principios Democráticos de los Estatutos de Morena.

En vez de llamar al diálogo, insulta y descalifica. No entiende razones. La rige su emoción y su ambición. Está como Luis XIV, sulfurada, ofendiendo a los cuatro vientos y pregonando sin razón: ‘MORENA SOY YO’. Está muy equivocada y confundida. Necesita serenarse y permitir que alguien más dirija a Morena lo más pronto posible. Antes de noviembre.

Lo mejor sería que en un último acto de humildad que –estoy seguro que se lo vamos a agradecer, aplaudir y reconocer millones de mexicanos– presente su renuncia al cargo. Estoy cierto de que tendrá un mejor futuro en otra encomienda, tal vez en una Embajada en Venezuela, Bolivia, Cuba u otro país hermano, que valore su compromiso ideológico. Estoy convencido que sus méritos son suficientes para tener cualquier otra gran responsabilidad.

Ganaría México, ganaría Morena, ganaría ella y ganaríamos todos. Por el bien del Proyecto de Nación, primero Morena. Con todo respeto, lo que tenemos que hacer es organizarnos para adelantar ese Congreso Nacional Extraordinario y elegir a una nueva dirección nacional.

Si están de acuerdo, les pido de favor que circulen esta modesta reflexión, que tiene como único propósito elevar el debate democrático y crear conciencia de la necesidad de rescatar el timón de Morena, que puede quedar encallado en las rocas de la necedad, la intolerancia, la imposición, la degradación política y el autoritarismo involuntario. Estamos a tiempo. El deber ético y la moral pública nos lo exige.

Elevemos la mira y pongamos a la política como la vía para servir a las mejores causas del pueblo y de la nueva república que se está fundando con la Cuarta Transformación democrática del país. Debatamos con respeto y busquemos las coincidencias en el diálogo respetuoso y civilizado. Es una obligación ineludible.

Les envío un saludo con aprecio a todos.

Respetuosamente,

Alejandro Rojas Díaz Durán,
consejero estatal de Morena en la Ciudad de México, coordinador de Asesores de Morena en el Senado de la República y senador suplente de Ricardo Monreal Ávila.

Con información de Alejandro Rojas Díaz Durán
Foto: XEVA, El Informador y Alejandro Rojas Díaz Durán

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