Todos tenemos derecho a decir no, hasta los robots sexuales

Todos tenemos derecho a decir no, hasta los robots sexuales

Es el tipo de actualización que podría ser una novedad realmente notable en el mundo de la robótica, en realidad, en el mundo de los robots sexuales.

Una de las robots sexuales más famosas del mundo, Samantha, recibió una mejora por parte de su creador, el Dr. Sergi Santos, que le permitiría revocar su consentimiento en un encuentro sexual por diversas razones.

Es una actualización que, para algunos, puede parecer de sentido común, pero es revolucionaria y tiene el potencial de establecer un nuevo estándar para la programación de robots sexuales, cuya presencia ha ido en aumento en los últimos años.

La actualización, bautizada como Dummy por Santos, fue parte de una presentación en el Centro de Ciencias de la Vida en Newcastle, Inglaterra. Según Santos, el modo Dummy se puede activar si Samantha cree que la están tocando de forma agresiva o irrespetuosa.

También puede pasar al modo Dummy si se aburre con su compañero. Y, para hacer realidad el hecho de que esta actualización está impulsada por la noción de consentimiento, Samantha tiene la capacidad de decir ‘no’ si lo desea.

Cabe señalar que, aunque puede revocar verbalmente el consentimiento y entrar en este modo especializado, no puede defenderse físicamente ni retirarse.

El uso y la prominencia de los robots sexuales ha ido en aumento en los últimos años. Con los avances en la creación y el despliegue de la inteligencia artificial, se ha producido un notable incremento en la compra de robots sexuales para uso personal.

La empresa Abyss Creations/RealDolls declaró que, a partir de 2017, vendieron alrededor de 600 muñecas en todo el mundo al año y que el 95 por ciento era mujer. El uso de robots sexuales también está ganando terreno comercial.

2017 fue también el año en que Barcelona se convirtió en el hogar del primer burdel del mundo que ofrecía cuatro robots sexuales diferentes, conocidos como Lumi Dolls, para sus clientes. Según un informe, el burdel les permitía a los clientes reservar una sesión para hacer solicitudes de ropa y especificar las posiciones en las que querían que estuviera Lumi Doll.

Antes de la Copa del Mundo 2018, Moscú siguió los pasos de Barcelona y abrió el primer burdel del país con sexotrabajadores de robots. Una actualización como la de Samantha sólo hace que esta conversación sobre la posesión y el uso de un robot sexual sea más compleja.

Permitirle dar o revocar su consentimiento es lo primero (y algunos argumentarían que es una victoria para enseñar el consentimiento), pero con Samantha, supuestamente incapaz de defenderse si su pareja no la escucha, uno tiene que preguntarse qué tan grande es el paso y si esto sólo complicaría el uso de robots sexuales en el futuro.

Con información de Dazed Digital.

Traducción LNN.

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